Conceptos como «insuficiencia de Yin de Hígado», «plenitud de Yang» o «Fuego de Estómago» pueden sonar herméticos fuera de contexto. En China forman parte del lenguaje clínico cotidiano y, cada vez más, se traducen a términos como hipofunción hepática, inflamación epitelial subyacente de origen indefinido o hiperrespuesta enzimática de la mucosa gástrica.

Lo relevante no es qué vocabulario resulta más comprensible, sino que aquello que nació como una observación del universo y de la naturaleza —indisolubles del cuerpo humano— encuentra hoy explicación o traducción en la ciencia moderna. Eso ha permitido plantear la medicina china como un cuerpo de estudios comparable en exigencia al de la medicina occidental y aportar una fuente de alto valor empírico a la clínica del siglo XXI.